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Corea del Sur, por fin nos vemos

Panel de salidas en el Aeropuerto de Frankfurt con mi vuelo
El día 11 de agosto comenzó a hacerse realidad uno de mis deseos: viajar a Corea del Sur. Aunque fue solo una primera toma de contacto ya que estuve 10 días en el país, fue una visita muy intensa y llena de experiencias.
Salí del aeropuerto de Bilbao a las 14:25 para aterrizar en Frankfurt a las 16:10 con alrededor de 25 minutos de adelanto.
Ahí es donde tomaría mi vuelo a Seúl con la compañía alemana Lufthansa, que últimamente está lanzando unas ofertas muy interesantes para volar desde España a Corea haciendo escala en Frankfurt o en Munich.
Galbijjim, comida coreana a bordo del vuelo Frankfurt-Seúl
El tiempo total del vuelo desde Frankfurt hasta Seúl fue de unas 10 horas. Sumando el vuelo desde Bilbao y la pequeña escala de una hora tardé unas 14 horas en llegar a Corea del Sur desde mi origen.
Para ir ambientando el paladar, a bordo comí galbijjim, una especie de guiso de costilla marinada, el cual estaba sorprendentemente delicioso, no parecía comida de avión.
Interior de la terminal de transportes del aeropuerto de Incheon

Aterricé en el aeropuerto Internacional de Incheon con gran alegría a las 10:40 de la mañana del 12 de agosto, hora coreana, con diez minutos de adelanto tras un vuelo confortable pero en el que a duras pena pude pegar ojo, principalmente por la impaciencia de que llegara el momento de tomar tierra en Corea. Tuve suerte de volar en el Airbus A380, el avión de pasajeros más grande del mundo, ya que los paseos de un lado a otro del avión son un poco más largos.

Estación del tren subterráneo que conecta ambas terminales

Al bajarme del avión, un golpe tremendo de calor húmedo y pegajoso vino a mí y no me abandonaría hasta salir de Corea. Había que empezar a acostumbrarse.

Al ser una aerolínea extranjera, el avión estaciona en la terminal satélite, con lo que hay que tomar un tren subterráneo hasta el edificio principal del aeropuerto donde se pasa el control de pasaportes. Ese día el aeropuerto estaba lleno de viajeros y el tren se llenó en un instante.
Los coches en Corea son impresionantes. Muy nuevos y grandes

Tras pasar el control de pasaportes, fui a recoger mi tarjeta SIM. Esto es algo muy recomendable para todos aquellos que quieran estar conectados en cualquier lugar y en cualquier momento. En Corea hay numerosos lugares con wifi, pero si no se quiere estar al tanto del wifi lo mejor es usar la tarjeta EG Simcard, una tarjeta única para extranjeros que por precios razonables puedes usar tu teléfono con tu propio número coreano y el internet móvil donde quieras y funciona francamente bien.

Camino de Seúl en coche, hubo que abonar un peaje

Tras esto, la primera imagen de Corea que me llevé al salir de la terminal fueron los coches. Casi todos eran nuevos o prácticamente nuevos y todos de colores muy monótonos: blancos, negros, grises… Fue francamente excitante ver todo aquello por primera vez, tan nuevo, moderno y bien cuidado. Después emprendí viaje en coche hasta mi alojamiento en Seúl, viaje que también dejó imágenes curiosas.
Las autopistas tienen un montón de carriles y están muy bien cuidadas en su mayoría, mucho mejor que las de España.
Eso sí, hubo que pagar peaje.

Continuará…