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Primeras sensaciones en Corea: orden, rapidez y eficacia

Es sabido que en Corea del Sur la disciplina y el respeto son cosas muy importantes, pero no esperaba que fuera tan evidente a la vista.
Orden
Gente esperando en el metro formando filas perfectas
Una de las primeras cosas que francamente me chocó fue el comportamiento de la gente en el metro. No importa cuanta gente haya, que la estación esté atestada o que esté medio vacía, la gente siempre se colocará en dos filas indias, una a cada lado de la puerta de seguridad para que cuando llegue el tren a la estación la gente salga de él por el centro y después entren los que están aguardando a los costados.
Y lo más increíble es que nadie quebranta este orden solo las ajummas quebrantan este orden, entrando al tren empujando y dando codazos si es necesario, para demostrar su supremacía natural sobre todos los demás ruines seres del planeta.
Nadie baja las escaleras por el sentido opuesto

El orden continúa en el interior del tren, donde salvo excepciones los asientos granates (reservados a personas mayores o en condiciones especiales) no son ocupados por nadie, esté el tren vacío o lleno. Desde luego dice mucho de la forma de pensar de los coreanos que se miden como un conjunto y no tanto como un individuo, y da alegría saber que aun en algún lugar del mundo existe (aunque sea de forma parcial) un valor muy importante llamado respeto por los demás.

En algunas estaciones hay separadores que ordenan el
flujo de viajeros.  El orden es algo fundamental en Corea

Evidentemente el orden no solo se manifiesta en el metro, se manifiesta en casi todos los aspectos de la vida cotidiana y especialmente en los servicios, como cuando vas a un restaurante o a una tienda. Diría que de las pocas cosas desordenadas que hay en Corea es el tráfico que, aunque para ser Asia está bastante ordenado y se conduce bien (para ser Asia, insisto), las motos circulan muchas veces por la acera con gran destreza porque es difícil no llevarse a nadie por delante a la velocidad a la que van y en las calles secundarias en donde no suele haber aceras los coches y los peatones están jugando un pulso constante (y normalmente gana el coche).

Con el paso de los días uno se acostumbra a todo esto (a lo bueno uno se acostumbra fácil) y cuando uno regresa a España es como si hubiera viajado a otro planeta, aunque sea donde has vivido toda la vida. Al menos yo lo siento así…
Rapidez
 
Corea del Sur es un país que se mueve a toda velocidad, y no me refiero al límite de 60 km/h en ciudad, sino a las propias personas. Esto a veces no es del todo bueno porque, por ejemplo, se me escapa de la cuenta la de veces que la gente ha estado a punto de estrellarse contra mí. Parece  como si su campo de visión fuera muy reducido y curiosamente la mayoría de estas personas eran chicas y además eran jóvenes. Casualidad o no… dejémoslo en que sí. Si se le suma el factor smartphone ya la cosa es seria.
Mesa para cinco personas llena de banchan puestos al instante

Una de las más evidentes manifestaciones de la rapidez en Corea es en los restaurantes. No una, ni dos, sino muchas veces se me dio el caso de no terminar de acomodar mis cosas y ya tener toda la mesa llena de banchan, platillos de acompañamiento al plato principal. A veces son tantos que copan toda la mesa, aunque normalmente no suelen ser más de tres. Es de suponer que tienen todos los platos preparados para servir antes de que llegue el cliente, es decir, que no los preparan al momento, porque si no es imposible semejante rapidez.

El plato principal suele tardar más, aunque rara vez iguala o supera lo que esperamos en España por la comida. Aquí hay veces que entre plato y plato puedes echarte una siesta. También es cierto que en Corea un porcentaje muy alto de la comida se cocina en la mesa in situ, normalmente en la conocida como barbacoa coreana, algo excepcional y que echo tremendamente de menos. Yo digo que la comida en Corea es divertida porque el comensal interactúa con ella antes de llevársela a la boca.
Lo más sorprendente es que en Corea la rapidez no suele significar hacer las cosas mal. En la mayoría de los casos hacen las cosas rápido y bien. Y aquí ya es donde tenemos que hablar de…
Eficacia
 
La eficacia quizás se podría definir como las dos cosas anteriores en su conjunto. Los coreanos son eficaces. De nuevo la manifestación más evidente de esto es cuando te sirven, por ejemplo en un restaurante o en un bar. Supongo que si hubiera estado más tiempo allí o viviera allí la eficacia se palparía en más aspectos de la vida cotidiana.
En los restaurantes no he comido nada que estuviera mal hecho. No se trata de tener suerte, porque he comido fuera siempre, intuyo que realmente se trata de ser eficaz, de no servir algo al cliente que pienses que pueda disgustarle. Quizás también una cuestión de respeto al que paga por algo. La competencia en Corea del Sur es feroz. Hay un montón de todo. Un montón de pubs, un montón de cafeterías (pero esto ya sí que a lo bestia), un montón de restaurantes… ¿A quién le interesa hacer las cosas mal o mediocremente si el de al lado es capaz de hacer lo mismo que tú pero mejor e igual incluso más barato?
Ice beer, la nueva tendencia en
cervezas que tiene mucho futuro
Quizás sea culpa de la propia competencia el hecho de que en Corea se muevan tanto por las modas. Si algo le gusta a la gente todos van a querer ofrecerlo porque saben que la gente entrará a consumir. Esto hace que en un periodo de tiempo algo que ni se veía o pasaba desapercibido de repente esté allá adonde vayas.

Ahora hay una nueva moda naciente, la ice beer o cerveza helada. Realmente lo que está helado es la crema, que se puede incluso comer. Es delicioso y muy fresco. Aun está empezando pero ojo porque esta moda promete llegar muy alto porque a los coreanos les encanta la cerveza.
La eficacia de Corea también la noté en que todo funciona como tiene que funcionar. En Corea casi todo tiene megafonías, o sea, que todo te habla, sea relevante o no la información que aporta (no es relevante por ejemplo la megafonía que te avisa de que las puertas de un ascensor se están cerrando aunque supongo que a los ciegos les vendrá muy bien). Pues bien, todas las megafonías o información en pantallas funcionan bien. Y ojo porque hay pantallas hasta en los ascensores. Es curioso porque en España muchas veces hay que hacer lo contrario de lo que te diga la megafonía o la pantalla porque normalmente suelen funcionar de pena.
En resumen (que me salgo por la tangente): los coreanos no hacen algo si no es para hacerlo bien, rápido y dejando al cliente satisfecho, y esto es algo que es así en prácticamente cualquier lugar al que vayas. Por esto y muchas otras cosas más me gusta tanto Corea.
Continuará…