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10 cosas sorprendentes que vi en Corea

Corea del Sur es un país fascinante. Un lugar que no deja a nadie desapercibido. Pero lejos de la perfección que se muestra en los dramas, hay cosas sorprendentes que un occidental, acostumbrado a una manera concreta de comportarse y a un estilo de vida que a veces puede resultar bastante diferente, le llaman la atención. Y no siempre es para mal, otras veces es para bien. Es más, yo diría que las cosas que llaman la atención para bien son mayoría, pero en esta entrada no voy a hablaros únicamente de las cosas buenas, porque ante todo hay que ser realista: Corea del Sur pertenece al planeta Tierra, y por eso, hay cosas que están bien y cosas que están mal, y hay gente buena y civilizada y otra que no lo es tanto. Eso es así.

Por eso, en este post os hablaré de las cosas que más me llamaron la atención. No puedo contar todas mis experiencias en un solo post, pero sí que puedo hacer un cómputo de las más interesantes. Espero que os guste.

1. Dispositivos para chivarse de lo que hace el prójimo

Botón para chivarse si alguien fuma

Corea no solo está repleta de cámaras de seguridad en las calles, muchas de ellas articuladas que se mueven de repente dando una sensación de estar en un gran hermano, sino que también hay otro tipo de dispositivos que sirven para que una autoridad, o al menos un responsable, sepa que algo está pasando.

Eso fue lo que me encontré en los baños de la estación de Gangnam, en Seúl, cuando al ir a secarme las manos me fijé en que cerca del secador de manos había un cartel amarillo chillón con un botón que venía a decir lo siguiente: “Por favor, pulse el timbre cuando encuentre a alguien fumando. Este pequeño gesto creará un mejor ambiente”. Encima del timbre, te avisan amablemente de que si fumas y te pillan te enfrentas a una multa de 100.000 won, aproximadamente 80 euros.

Así que mucho ojo con saltarse las normas en Corea porque corres el riesgo de estar siendo vigilado.

2. Impresoras de tinta recargable

Impresora de tinta recargable

Parece algo poco importante, pero los cartuchos de tinta son el mayor negocio de los fabricantes de impresoras, mucho mayor incluso que la venta de las propias impresoras. Todo el mundo entra en pánico cuando le sale el terrorífico cartel de “cartucho de tinta vacío”, que traducido al idioma mortal significa que vas a tener que pasar por caja para que te atraquen a mano armada si quieres volver a usar tu impresora.

Pues bien, en Corea del Sur esto no pasa, ya que es bastante normal que la tinta sea recargable y que se encuentre en un depósito situado en el exterior de la impresora. Esto economiza enormemente la impresión, ya que no existe ningún problema en poner la tinta que quieras en el depósito, da igual si es verdadera o falsa, de buena o de mala calidad, el problema es tuyo y tú decides. Ya están tardando en exportarse este tipo de impresoras a España…

3. Escrupuloso orden en las aglomeraciones

Orden absoluto en una estación llena

En España, tenemos la costumbre de querer ser siempre los primeros en todo. Si hay que entrar a un autobús, debemos agolparnos todos en la puerta para ver si cogemos sitio para sentarnos. Y si hay que dar codazos, se dan. Pero en Corea, el orden y la disciplina son fundamentales salvo para las ajummas. Es muy habitual ver la estación de metro repleta de gente y, aún así, hacen dos filas perfectas, una a cada lado de la puerta de acceso al tren, para crear un pasillo entre cada una de ellas que es por donde salen los pasajeros que deseen bajarse en esa estación.

Además, la infraestructura también ayuda, ya que existen marcas en el suelo que indican dónde deben situarse esas filas y el espacio que se debe dejar para que la gente salga. En España también podrían existir, pero ni se molestan. En Corea se respetan. Y eso es lo que convierte a los coreanos en gente espectacular a ojos de un occidental acostumbrado a una forma egoísta de actuar.

4. Antiguos recelos en contra del número 4

Ascensor sin piso 4 en un motel

En Corea del Sur es habitual (pero tampoco generalizado) que en los ascensores de los edificios no haya planta cuarta, o esta esté escrita de diferente manera. Por ejemplo, en algunos casos se pasa directamente del 3 al 5, y en otros casos en vez de cuatro aparece F (de four) en el pulsador del cuarto piso en el ascensor. También hay algunos edificios donde no hay 13, el número de la mala suerte a nivel mundial. Aunque a eso es algo que ya estamos acostumbrados en occidente, donde por ejemplo muchas compañías aéreas no numeran la decimotercera fila de sus aviones con el número 13.

La superstición del cuatro en Corea (y en bastantes otros países de Asia) se debe a que el número 4 en el sistema numérico sino-coreano se dice 사 (sa). Hasta aquí todo normal, si no fuera porque el carácter chino asociado a la sílaba “sa” significa muerte, y de ahí la superstición de que el piso 4 es el piso de la muerte, y ello podría conllevar que los coreanos más supersticiosos no quieran comprar sus viviendas en cuartos pisos, alojarse en los cuartos pisos de los hoteles o abrir la oficina de su empresa en un cuarto piso.

Aunque tranquilos, esto no es tan común, y muchos edificios en Corea tienen cuarto piso con el número cuatro en el ascensor. Es más, yo diría que lo tienen la mayoría.

5. Agujeros en el suelo como inodoros

“Agujero” en un baño del metro de Seúl

Aunque en muchos países todavía se pueden encontrar este tipo de inodoros en zonas rurales muy antiguas, en restaurantes de la época del pasodoble o en sitios subdesarrollados, lo cierto es que en Corea este tipo de inodoros son bastante comunes, aunque por fortuna cada vez cuesta más encontrarlos.

Es muy incómodo tener que hacer tus necesidades en ellos ya que por un lado, si se trata de lo líquido, este moderno sistema aprovecha también para limpiarte los zapatos con tus propios fluidos, mientras que si se trata de lo sólido huelga decir que la lumbalgia que te pillas durante los esfuerzos es enorme, y eso si no te caes hacia atrás intentándolo, lo cual no debe ser muy agradable en un baño público…

Total, que los baños con este tipo de inodoros son excelentes para ahorrar agua, ya que sirven para evadir a la gente de usarlos 🙁

6. Crímenes gastronómicos con las pizzas

“Nutella pizza” a 10.000 won (unos 8€)

Corea es un país donde la creatividad es la diferencia entre tener éxito o fracasar estrepitosamente en un negocio. Uno de los sectores donde la creatividad es más importante es en la hostelería, ya que existen una cantidad inimaginable de restaurantes y cafeterías de todos los estilos, precios y orientaciones. Por eso mismo, muchos de estos restaurantes intentan hacer cosas nuevas, algo que sirva para llamar la atención del local o algo que simplemente la gente quiera probar por alocado que parezca.

Un día paseando por el vecindario de Sinchon de Seúl, me topé con uno de los mayores crímenes gastronómicos que he podido ver en mi vida: la “pizza” de Nutella con rodajas de plátano y nata en el centro. Todavía no soy capaz de imaginarme el tipo de persona capaz de pedir una pizza de este tipo, si es que se le puede calificar como pizza, y disfrutarla. Imagino que como postre igual tiene un pase, aunque parecería más correcto llamarlo torta o crepe, porque llamarle pizza a eso es insultar a una de las comidas más deliciosas que hay.

Menos mal que este blog no lo siguen desde Italia.

7. Starbucks que no cumplen con su imagen corporativa

Una de las principales señas de identidad de la cadena de cafeterías por excelencia en el mundo, Starbucks, es su imagen corporativa. Esto es algo que Starbucks siempre cuida al detalle. Todas sus cafeterías deben tener la misma imagen corporativa, y la decoración y muebles deben ser muy similares para crear el mismo ambiente vayas al Starbucks que vayas, así esté en España, Corea o México.

Starbucks “100% coreano” en Seúl

Sin embargo, Corea del Sur es uno de los pocos países en los que Starbucks se salta su imagen corporativa. Sucede solo en una pequeña parte de las cientas y cientas de cafeterías de esta cadena que hay en el país, pero es una excepción muy notoria. Hay Starbucks cuyo nombre está escrito en alfabeto coreano hangeul y es imposible encontrarlo en sus letras originales en ninguna parte del exterior. Esto se debe a que hay ciertas zonas en Corea del Sur, especialmente conocida la de Bukchon en Seúl, donde no se pueden poner letreros en alfabetos que no sean el coreano, con el fin de crear zonas donde no exista aparentemente la acción de la globalización y se respire mejor la esencia de Corea.

En otros países donde Starbucks escribe su nombre en otro alfabeto normalmente también aparece el nombre de la forma original en alguna parte del exterior de la cafetería, algo que no sucede en esas excepciones de Corea del Sur.

8. Ajummas rebeldes que no piensan en los demás

Ajumma ocupando dos asientos en el metro

Las ajummas (mujeres mayores coreanas que muchas veces no llegan a ser señoras) son una de las grandes atracciones de Corea del Sur. Bueno, igual es exagerar, pero es muy seguro que sin ellas más de uno no se echaría unas risas. Entre lo hortera de la ropa que llevan, sus viseras galácticas y sus malos modales, es muy difícil que pasen desapercibidas.

El espécimen de ajumma que os traigo es una ajumma light y relativamente joven, que aún conserva algo de estilo al vestir y en su peinado, pero que representa a la perfección la forma de comportarse que tienen muchas de estas mujeres, que se creen con el derecho de hacer lo que les plazca por el hecho de ser más mayores que tú en una sociedad, la coreana, donde la jerarquía es fundamental.

En este caso la vemos ocupando dos asientos y haciendo womanspreading (que no se diga solo de los hombres), mientras observa concentrada su teléfono móvil. Un espectáculo folklórico digno de ser visto.

9. Objeto sospechoso en el baño con mensaje tranquilizador

El parque Yeouinaru de Seúl, en la isla de Yeouido y junto al río Han, es uno de los sitios más populares para ir de picnic a comer pollo frito y cerveza (o chimaek). El parque cuenta con todas las instalaciones necesarias para una buena estancia: zonas de sombra, papeleras, árboles, bancos y baños.

Sensor de luminosidad con mensaje tranquilizante

A uno de esos baños tuve que ir yo, y mientras estaba haciendo uso de uno de los cuartos de baño me dio por mirar al techo. Mi sorpresa fue al ver que había una especie de lente apuntando directamente hacia mí. Por un instante me llevé un pequeño susto, pero seguidamente vi que había un mensaje escrito justo al lado. Este mensaje decía: “No es una lente de cámara. Es un sensor automático de luminosidad”.

Muchas gracias por la aclaración, me quedé mucho más tranquilo, este tipo de detalles son los que suman en Corea ^^

10. La privacidad y la discreción están por encima de todo

En Corea del Sur la privacidad es muy importante, especialmente si se trata de negocios relacionados al ocio nocturno o simplemente a cosas que suelen hacer los adultos por la noche. Corea está llena de moteles, que son pequeños (y a veces no tan pequeños) hoteles baratos pero en muy buenas condiciones por norma general, a los que la gente suele ir a mantener relaciones sexuales de pareja o fuera de la pareja. Por ello, se exigen las mayores condiciones de privacidad, ya que si por ejemplo alguien está utilizando los servicios de una prostituta o está saliendo con un amante, pues no le apetece que sea visto por nadie.

“Flecos de privacidad” en un motel de Jeonju

Los moteles no tienen recepción, tan solo una pequeñísima ventana en la pared que siempre está cerrada y solo abre en caso de que llames porque requieras la ayuda de la persona encargada del motel. De ese modo, ni siquiera los trabajadores del motel sabrán quién se está alojando esa noche. Las reservas suelen hacerse por internet y en la mayoría de los casos hay un sistema que dispensa las llaves de forma automática pasando el código de barras de la reserva. El contacto entre personas es nulo si así lo deseas.

En los exteriores, los aparcamientos cuentan con unos flecos o puertas semibajadas para evitar que la gente que pasa por la calle pueda ver a simple vista las matrículas de los coches que están aparcados en el motel ni a las personas que se suben o bajan de los mismos. La privacidad se toma en serio desde que entras hasta que sales.