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La homosexualidad en Corea del Sur

Puesto de cristianos contra los gays y el alcalde de Seúl

A pesar de que me han pedido en numerosas ocasiones que hable sobre la homosexualidad en Corea del Sur, nunca he encontrado el momento adecuado para hacerlo, pues es algo complejo de explicar de lo que hay que hablar largo y tendido ya que muchos factores entran en juego para poder comprender lo que envuelve al colectivo LGTB en el país. Sin embargo, la explosión mundial de la noticia de que el jefe del Ejército de Corea del Sur estaría ordenando “cazar” a los soldados gays usando aplicaciones móviles de citas gays, y presionando a sus colegas para que los revelaran, ha hecho que me decida finalmente a hablar del tema ya que creo que es el mejor momento.

Para comprender cuál es la situación de la homosexualidad en la actualidad, antes haré un repaso a cuál era la situación de la homosexualidad en el pasado, para después hablaros de todo lo que conozco sobre el tema de la forma más organizada posible.

La homosexualidad en la historia coreana

Pintura del Rey Gongmin de Goryeo

A pesar de que no hay muchos registros acerca de la homosexualidad en Corea en el pasado, sí que podemos encontrar historias muy relevantes sobre este tema. Se sabe que miembros órdenes budistas y de la nobleza expresaban su atracción hacia personas del mismo sexo. El 36º rey de la Dinastía Silla, Rey Hyegong, fue asesinado por nobles cercanos a él cuando tenía solo 22 años por mostrarse demasiado afeminado. Era considerado por ellos como un hombre de cuerpo pero una mujer en todo lo demás. Sin embargo, no todas las historias que atañen a la homosexualidad en la realeza son trágicas, ya que por ejemplo se sabe que el Rey Mokjong (980-1009) y el Rey Gongmin (1325-1374), ambos de la Dinastía Goryeo, tenían a su servicio amantes masculinos llamados chajewhi, chicos jovencitos y guapos que hacían pasar buenos momentos sexuales al rey. Después de la muerte de su esposa, el Rey Gongmin llegó a crear un órgano del Estado dedicado a reclutar a chicos jóvenes de todo el país para servir en su corte.

Cuando se estableció la Dinastía Joseon, la situación de la homosexualidad cambió. La Dinastía Goryeo, de tradición budista, se centraba más en la glorificación del individuo, de la persona, mientras que la Dinastía Joseon adoptó el Neo-confucianismo desde el primer momento, de tradición mucho más conservadora que exaltaba la importancia de la familia y la comunidad. A pesar de esto, aún durante la época de Joseon en las zonas rurales la homosexualidad existía y hay documentos que lo atestiguan. Un ejemplo de esto era Namsadang, grupos de cantantes y actores masculinos muy jóvenes, muchos de ellos menores de edad, que entretenían al público con juegos tradicionales de marionetas en las zonas rurales. Estos chicos además de dedicarse a eso, en muchas ocasiones también se ganaban el dinero mediante la prostitución masculina. Mientras tanto, en la cultura occidental (Europa) de arraigada tradición cristiana, los homosexuales eran condenados al sufrimiento en prisiones o ejecutados públicamente.

Por último, en el aspecto histórico, caben destacar los puntos ideológicos fundamentales del Confucianismo en cuanto al género, que aun tiene un peso importante en la sociedad coreana. Estos son jerarquía de género, marcados roles sexuales y segregación por sexo.

La Corea contemporánea y la homosexualidad

Tras la caída del Imperio de Japón, que invadió y dirigió Corea entre 1910 y 1945, se estableció la división de la península coreana en dos Estados para evitar un nuevo conflicto entre la Unión Soviética y Estados Unidos y, en Corea del Sur que es lo que nos ocupa, se establecieron una serie de regímenes dictatoriales donde se votaba a presidentes sin contrincantes que actuaban a sus anchas. Estos regímenes siempre fueron de marcado carácter conservador.

Durante más de 30 años, Corea del Sur estuvo dirigida por gobernantes militares, entre ellos el más destacado es Park Chung Hee, que permaneció en el poder durante 17 años. No había lugar para la homosexualidad en el país ni para un solo ápice de tolerancia o educación en el respecto hacia el colectivo LGTB durante ese periodo simplemente porque ni siquiera existía un colectivo LGTB. Los gays se reprimían haciendo vida de heterosexuales. Este hecho se arrastra hasta nuestros días, ya que muchos coreanos de edad avanzada que fueron educados en esa sociedad, siguen conservando la misma mentalidad del pasado.

Predicadores cristianos ruidosos y molestos, común en las calles de Corea

Esta gente es la que representa el principal escollo para el reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales  en el país, ya que la mayoría de políticos surcoreanos, es decir, los que legislan y dirigen el país, son gente de avanzada edad educada bajo esas ideas, que se dejan ceder a las presiones de lobbies ultraconservadores cuya representación principal son los cristianos fundamentalmente católicos pero también protestantes, quienes llevan a cabo un duro activismo en las calles del país tanto con la idea de evangelizar como con la idea de expresar lo que ellos consideran que es el modelo cristiano de vida, en el que por supuesto no entra la homosexualidad. Muchas de estas personas insultan sin piedad a los homosexuales mediante carteles, grabaciones y actos, con dedicación casi absoluta a declarar como pecado la homosexualidad y llamadas a convertir a los gays, incluso tratando de reventar los días del Orgullo Gay, con cada vez más afluencia.

Todo esto lo hacen con total impunidad, pues en Corea del Sur la homosexualidad no es ilegal, y está reconocido el derecho de la libertad de opción sexual, pero a la vez tampoco existe ninguna ley antidiscriminación ni nada que proteja legalmente al colectivo de los ataques de los lobbies ultraconservadores y cristianos. El crecimiento reciente del cristianismo en el país choca frontalmente con la posibilidad de mejorar la situación del colectivo LGTB, y da más poder a esa gente para influenciar a los políticos de modo que estos por ganar votos sigan aceptando el statu quo que existe en Corea en materia de derechos LGTB, es decir, no tocar el tema y dejar que los ultraconservadores se expresen libremente para insultar y ofender a los gays mientras estos viven su sexualidad de puertas para adentro.

La situación de los homosexuales en Corea del Sur

Como he mencionado hace poco, la homosexualidad en Corea del Sur es legal. No existe persecución legal por parte del Estado ni ningún cuerpo de seguridad contra los homosexuales como sí sucede en países como Rusia o en los países musulmanes. Sin embargo, dentro de la legalidad, el Estado censura de vez en cuando contenidos homosexuales, así como también llegó a bloquear el funcionamiento de varias aplicaciones de citas gays, aunque eso es algo que ha quedado sin efecto a día de hoy.

Jang Jun Kyu, jefe del Ejército, estaría detrás de la persecución a soldados gays

La entrada empezó con la noticia de que el jefe del Ejército ordenó utilizar apps gays para descubrir qué soldados eran homosexuales y hacerles pesar sobre ellos la ley militar al respecto. Al contrario que las leyes civiles donde la homosexualidad está permitida sin problemas, en la ley militar surcoreana las relaciones homosexuales están consideradas como una “violación mutua” y los soldados que las mantengan pueden enfrentarse a entre 1 y 2 años de prisión. Esta “caza” de gays mediante apps de contactos por parte de los mandos del ejército se produjo después de que soldados surcoreanos homosexuales aparecieran en un vídeo colgado en una red social manteniendo relaciones sexuales con el uniforme del ejército puesto. El vídeo fue colgado por uno de los dos soldados protagonistas del vídeo. No soy capaz de saber a ciencia cierta qué hubiera pasado si el soldado no hubiera tenido relaciones sexuales con el uniforme del ejército o si no se le hubiera podido reconocer en el vídeo, pero intuyo que la cosa no hubiera pasado a mayores. Ahora, numerosas asociaciones en defensa de los derechos de los gays de Corea del Sur y todo el mundo presionan a Corea del Sur para que el ejército no siga haciendo uso de las apps de citas gays como herramientas para descubrir a los soldados homosexuales. El asunto ha sido llevado por una asociación surcoreana ante el defensor de los Derechos Humanos de Corea del Sur. Seguiré pendiente de este asunto.

Volviendo al terreno civil, los homosexuales surcoreanos viven en su mayoría dentro del armario. Normalmente no le dicen a nadie que su condición sexual es la que es o tan solo a otros amigos que también lo sean. La mayoría de ellos jamás se lo dirá a sus familias. Existen muchos gays coreanos con relaciones sentimentales serias con chicos, pero normalmente estos no muestran afecto entre ellos en público, al menos no más allá de lo que hacen los chicos en Corea. En Corea del Sur es normal entre chicos piropearse, abrazarse, tener contacto físico y en ocasiones darse de la mano o el brazo, al contrario que en España donde los chicos sienten la imperiosa necesidad de demostrar las 24 horas del día su virilidad a cualquier precio. Por este motivo, en ocasiones es complicado diferenciar en situaciones normales qué dos chicos coreanos son amigos o son algo más, que ese “algo más” suele quedar relevado a la privacidad, como los moteles, sus viviendas (si viven solos) y otros tipos de establecimientos con habitaciones privadas donde popularmente se suele tener sexo como son los DVD Bang (habitaciones con una TV, un sofá grande y otras comodidades pensadas, en principio, para ver películas).

Muchos gays coreanos no son capaces de aceptar vivir semiescondidos y deciden marcharse del país a estudiar sus estudios universitarios y no volver, o marcharse una vez finalizan sus estudios universitarios en Corea, bien sea a Estados Unidos, Canadá o Europa, con tal de poder vivir su sexualidad con más libertad. Otros homosexuales coreanos deciden tener una doble vida; tienen pareja femenina pero quedan con chicos para satisfacer sus deseos homosexuales, en la mayoría de los casos sin el conocimiento de su pareja.

El Pulse es uno de los mayores clubs gays de Seúl. (Fuente: TheKimcheeQueen)

Sin embargo, durante su vida en Corea, los homosexuales no son necesariamente infelices. En Corea hay libertad para establecer relaciones sentimentales y sexuales con quien se desee sin un riesgo relevante de ser atacado o perseguido por otras personas por ello. En el barrio de Itaewon, conocido por ser el barrio multicultural de Seúl, hay numerosos bares y clubs gays, donde los homosexuales pueden disfrutar de la noche seulita orientada al público gay. Aunque los grupos conservadores han intentado señalar en numerosas ocasiones a estos clubes para evitar que los homosexuales vayan a ellos, siguen teniendo mucho éxito, especialmente entre la juventud, y funcionan sin problemas ni altercados con motivo de odio.

Como anécdota, hace un tiempo un grupo de conservadores puso en marcha una página web donde geolocalizaban todos los locales dedicados a los homosexuales en Seúl, con el objetivo de acabar con la discreción que los envolvía para evitar que los homosexuales fueran ya que podrían ser descubiertos por otras personas. Así, según sus objetivos, tendrían que cerrar algunos de estos locales para gays. Sin embargo, les salió el tiro por la culata cuando fueron los propios homosexuales los que empezaron a usar esa web para saber dónde se encontraban los locales “gay friendly” y de ambiente gay en Seúl. Al final, conscientes de esto, los conservadores tuvieron que cerrar la web y rendirse.

Orgullo Gay de Seúl 2016, el más numeroso (Fuente: Mariam Koslay)

Para finalizar con una reflexión o resumen de lo que puede ser el futuro de los derechos LGTB en Corea del Sur, la brecha generacional que existe hará el trabajo que no ha hecho el Estado para proteger a las minorías. En Corea del Sur, la gente mayor y la gente joven son radicalmente diferentes. Los primeros suelen ser conservadores muy cerrados de mente mientras que los segundos suelen ser tolerantes y libres. Es cuestión de tiempo que Corea del Sur pueda avanzar hacia una sociedad mucho más tolerante hacia cualquier minoría, pero en especial hacia el colectivo LGTB, ya que una vez se produzca el relevo generacional y la mayor parte de la población sea gente educada en democracia y libertad, con acceso al mundo exterior y con enriquecimiento cultural del extranjero, ocupen los cargos políticos que hoy ocupan señores y señoras mayores y puedan hacer presión desde las instituciones para cambiar las leyes, Corea del Sur será irreconocible respecto a cómo está hoy. Existe la amenaza del auge del cristianismo, aunque afortunadamente una buena parte de los nuevos cristianos en Corea son también gente mayor que han encontrado en la religión cristiana la vía para canalizar sus obsoletas ideas retrógradas y hacerlas saber al resto de la gente con su activismo estúpido.

Sea como sea, Corea del Sur es un país que está cambiando, en algunas cosas más lentas que en otras, pero la situación del colectivo LGTB también mejora lentamente. Dentro de unos años habrá cambios más sustanciales, ahora solo cabe esperar y seguir visibilizando la causa por una Corea tolerante y libre.

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